Doce simples pasos para salir de la deuda

Sé lo que es estar endeudado. Sé lo difícil que es abrir los sobres con los estados de cuenta del banco. Sé lo que es sentir la presión del consumo ajeno. Ves lo que otros tienen o hacen y tú lo quieres tener o hacer también. Muchas veces nos endeudamos a causa de sentimientos simples y básicos como la baja autoestima. El deseo de no quedarte atrás. La envidia sana. La bendita “competitividad” que nos programaron en el cerebro cuando eramos unos críos y muchos más.

Mi punto es QUE TE ENDEUDAS CON EL CORAZÓN. Te endeudas cuando no usas la consciencia ni la razón y haces cosas más por impulso que pensando acerca de las consecuencias de las mismas. Es algo así como estar enamorado de la chica mala o del chico malo. Sabes que te hacen daño pero muchas veces te es muy difícil extraerte de una relación nociva.

Con la deuda es exactamente igual. Sabes que te hace daño. Sabes que lo va a hacer mucho más en el futuro. Sabes que deberías meterle una patada y olvidarte de ella, pero no puedes. Vuelves por más y sigues…comprando.

Mi padre me enseño algo que nunca olvido ni voy a olvidar jamás: PARA TODO HAY SOLUCIÓN SALVO PARA LA MUERTE. (aunque algunas corrientes filosóficas nos cuenten que la muerte es la solución…pero, bueno, ese no es el tema ahora :)) Así que para las deudas como para las chicas malas hay también una SOLUCIÓN.

Voy a poner los pasos que he llevado a cabo (y sigo llevando a cabo) para salir de la deuda. Para respirar un poco más con holgura. Para sentir que no trabajo para el banco y un largo etc. Espero de todo corazón que les sirva queridos lectores:

  1. Afrontar el problema. Como en todos los problemas de esta vida, gran parte de la solución de los mismos está en afrontarlos. Podemos no abrir los sobres del banco y dejarlos que se acumulen mes a mes. Pero debemos entender que el problema ESTÁ AHÍ. Haciéndose cada vez más fuerte. Creciendo como un Gremlin. Yo lo veo así. Mientras más crío agarres al monstruo más fácil te va a ser matarlo. Así que primero lo primero: Afrontar y entender que tenemos un PROBLEMA CON LA DEUDA. Otra cosa pequeña que debemos aceptar y entender es que debemos de PAGAR.
  2. Mientras más rápido mejor. Esta es fácil. Sabes lo que son los intereses y sabes que mientras más te demores en pagar. Vas a tener que pagar MUCHO MÁS. Entiende que el BANCO NO ES TU AMIGO. El banco es de gente que sabe hacer dinero y lo único que le importa es HACER DINERO. No caigas en las trampas publicitarias de “Banco tal…Tu banco amigo” Es mucho más posible que hagas amigos en la peor zona de tu ciudad con “la peor gente” que en un banco. Termina lo más PRONTO con ellos.
  3. Deshazte de las tarjetas de crédito. Esta es difícil. Nos hemos acostumbrado a un mundo en el que pagar con tarjetas hasta para comprar un par de caramelos es la regla. LA TARJETA DE CRÉDITO NO ES DINERO REAL. Es fácil pasar la tarjeta sin darte de cuenta de lo que estás gastando realmente. Si tienes una buena línea de crédito te vas a dar cuenta que la jodiste cuando ya tienes una deuda bastante grande. Si no deseas cortarlas y botarlas a la basura en dos y las crees necesarias pues déjalas en casa cuando salgas. Solo USA EFECTIVO. Guárdalas para EMERGENCIAS MÉDICAS. O en caso de una invasión extraterrestre.
  4. Compra menos. Lógico y simple. Gastas menos. Ahorras más.
  5. Come en casa. Olvídate de comer fuera.  La proporción diferencial entre una cena en tu casa y una en un restaurante es de uno a diez. Osea si gastas 100 euros o dólares o intis o la moneda que sea en una cena en un buen restaurante. Vas a gastar 10 cocinándolo tú mismo con los mismos ingredientes en tu propia casa. ¿Pero quieres una noche diferente no? ¿No sales solo por la comida? Pues invita amigos a casa. Compartan los gastos. Cocinen rico. Beban vino y diviértanse. ENTIENDE que NO hay que pagar diez veces más para eso.
  6. Evita las compras impulsivas. Te ha pasado que estás en el centro comercial y te entran ganas de comprarte algo “Solo porque sí” y al día siguiente te dices “¿Para que demonios me compre esto?” ¿Cierto?. Bueno no es tu culpa. Es la publicidad subliminal haciendo su trabajo. Y lo hacen bastante bien. ¿Cómo evitarlo? Usa una libreta o el icono de notas de iphone. Si te entran las ganas desesperadas de comprar determinada cosa por impulso. Apúntala ahí. Respira y sigue tu camino. Cuando vuelvas a casa mira la lista. Puede ser que tengas dos o tres cosas ahí escritas. Espera una semana y vuelve a abrirla. Fíjate si aún una se esas cosas te sigue llamando la atención (lo más probable es que no). Entiende como funciona el proceso y te va ha ser más fácil oponerte a él.
  7. Diviértete en casa. ¿No te gusta e Monopolio y quieres ir al Cine cada dos días? Pues si quieres ver películas. Créeme que con la tecnología de hoy las puedes ver de muy buena calidad en casa. Quizás no el día del estreno. Y quizás no en pantalla gigante. Pero puedes verlas en full HD con muy buen sonido sentado en tu propio sofá comiendo una ensalada de frutas mientras le rascas el pie a tu chico o a tu chica o acaricias a tus hijos. Todo es cuestión de PERSPECTIVA.
  8. Recorta gastos no relevantes en casa. El cable por ejemplo. Hoy en día pagar cable es como regalar el dinero a una empresa que no hace nada que tú no puedas hacer por ti mismo. La internet te brinda de gratis TODO lo que la empresa de cable te da pagando. Además de eso están las suscripciones a los periódicos de papel (igual todo está en internet y mucho más actualizado)
  9. Crea un pequeño fondo de ahorros. No importa si son 50 euros o dólares al mes. Mételos en una alcancía (para los oldfashion) o abre una pequeña cuenta de ahorros. Siempre es bueno tener un colchón para emergencias médicas o de cualquier índole.
  10. Paga las deudas y los ahorros primero. No compres nada. Absolutamente nada (No comida, no pampers, no agua mineral, no cigarros) hasta que no hayas pagado el monto de la deuda mensual que tienes planificado. Paga la deuda. Mete los cincuenta de ahorro. Y ahora recorta (si es que te falta) en las cosas que debes comprar en el mes.
  11. Sé disciplinado. Todo esto es cuestión de disciplina. Es como levantarte todos los días a correr 10 km. A veces no lo vamos a querer hacer y a veces nos vamos a quedar metidos en la cama (o en su defecto comprar algo que no necesitamos). Pero está bien. TODOS NOS EQUIVOCAMOS y TODOS PODEMOS RECAER. Pero hay que volver al ruedo y seguir la pelea porque sino NO NOS VAMOS A PODER A LIBRAR del peso de lo que es estar endeudado.
  12. Sé consciente. Como siempre, uso esta frase SÉ CONSCIENTE. Entiende como funciona el sistema y lo que él espera de ti. Espera que compres, que te endeudes, que mantengas al sistema bancario, para que ellos a su vez usen el dinero en inversiones que les van a aportar aún más dinero. ERES EL POBRE QUE MANTIENE AL RICO. Exactamente como en los viejos tiempos. Lo que sí ha cambiado es que ahora. En esta época de libertad e igualdad. Te puedes liberar y no estás obligado a jugar su juego. Pero para no jugarlo debes de PAGAR TUS DEUDAS.

Bonus: Simplifica tu vida. Disfruta más de los momentos en los que no gastas nada. Como acariciarle las orejas a tu perro. O leyendo un buen libro. Viendo un atardecer en el mar o en el desierto (increíblemente esto es gratis). Tomando un buen café. Haciendo el amor. Manteniendo una excelente conversación con alguien interesante. Corriendo frente al mar o en el campo. Viendo a tus hijos crecer. Sintiendo las caricias del viento en el pelo. El olor de la tierra mojada después del primer día de lluvia…

Hay tanto en este mundo y es tan GRATIS.

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