Afrontar problemas…de a pocos

Desde hacer una maratón. Pasando por terminar la carrera universitaria. O hacer ejercicio a diario son situaciones que necesitan de  nuestra más alta capacidad de resistencia. Cuando pensaba que correr 42 Km era imposible. Pues era imposible para mí porque me sentía abrumado con la magnitud de la distancia. Veía TODOS los cuarenta y dos kilómetros juntos encima mío y no me atrevía a correr ni uno. Así que siempre me dije que nunca iba a poder  TERMINAR una maratón. Porque jamás me iba a atrever a correr alguna de lo larga que era.

El secreto de sobrellevar cualquier problema de proporciones “colosales”  es conformarte y nada más que conformarte con LLEGAR A LA PRÓXIMA COMIDA.

¿Llegar a la próxima comida?

¿Cómo es eso? te estarás preguntando.

Pues así.

Gran parte de mi vida la he dedicado a la milicia. En los entrenamientos exigentes de mi unidad nos enseñaron (quizás sin querer, quizás queriendo) una gran pastilla del alma: Que el dolor y el sufrimiento terminarían en algún momento. Y ese momento tendría que llegar ANTES de la próxima comida.

Si nos despertaban a las cuatro de la mañana y nos hacían rodar por un campo llenos de cactus. Sabíamos que para las seis treinta estaríamos sentados en el comedor tomando el desayuno y todo lo que tendríamos que hacer sería AGUANTAR HASTA LA PRÓXIMA COMIDA. Así mi mente absorbía el hecho de que ningún sufrimiento es perenne y que la mayoría de los mismos son relativamente cortos. Supe al comienzo del entrenamiento que me quedaban un año y medio para convertirme en un soldado de mi unidad. A los dos días (al igual que todo el grupo) pensaba seriamente en renunciar. Hasta que algún sargento gritó por ahí la frase: “¡¡¡Aguanten que para el almuerzo ya van a haber dejado de sufrir!!!”. MÁGICA FILOSOFÍA MILITAR PURA.

A partir de ahí solo pensé en llegar a la PRÓXIMA COMIDA. Así pasaron los días. Así pasaron los meses. El sufrimiento no podía durar por siempre. Y la próxima comida era su fin.

Al enfrentarnos con situaciones o hábitos que dependen de nuestra resistencia más extrema pues bien (y aquí viene el tip del post):

SUBDIVIDE LAS SITUACIONES EN PEQUEÑAS PORCIONES QUE SI PUEDES DIGERIR CON FACILIDAD.

No te puedes comer un steak entrecot de un bocado. Lo debes subdividir en pedacitos de carne fácilmente digeribles y de a pocos el steak está ya sumergido en tus jugos gástricos.

Unos ejemplos:

  • En una maratón o carrera de largo alcance subdivido la distancia en tramos pequeños. Digamos cinco Km. No hago nada más que pensar en los cinco Km que tengo que correr y me concentro solo en eso. Cuando los termino bebo agua. Bajo un poco la velocidad o camino unos segundos (a modo de premio) Y comienzo mi nueva “etapa” de cinco kilómetros. Así sucesivamente hasta el final de la carrera.
  • En el trabajo subdivido mi día en tareas específicas. Digamos una hora para terminar una. Si termino antes de la hora (por ejemplo contestar todos los e mails) me tomo el tiempo sobrante para mi. Me tomo un café. Voy al baño o hago flexiones. Si es una tarea larga. Paro a los sesenta minutos y descanso diez. Luego vuelvo a empezar hasta terminar la tarea. O en su defecto hasta el próximo descanso de diez minutos. La verdad es que ninguna de mis tareas sobrepasan una hora. Siempre me queda tiempo libre después de terminar alguna. Y recontando al final del día laboral me sale que he descansado unas tres horas (de ocho) y he sido super productivo.
  • Al igual sucede con pagar la deuda. O lavar toneladas de ropa. Subdivido todo en grupitos pequeños que me son mucho más llevaderos. NO ME CONCENTRO EN LA TOTALIDAD DEL PROBLEMA SINO, SOLAMENTE, EN LA PEQUEÑA PARTE EN LA QUE ESTOY TRABAJADO EN UN DETERMINADO INSTANTE.

Hay cosas que aún no he podido concluir pese a la técnica de subdivisiones. Como mi primer Iron man (ya que nado como un gato) o una carrera universitaria (ya que no me va bien con el sistema educativo tradicional. Sencilla y llanamente no soporto estar en una clase) Pero he logrado llevar a cabo cosas que jamás pensé que culminaría. Subdividiendo y subdividiendo. Como carreras y maratones. Entrenamientos militares varios. Trekkings en lugares dificiles. Enfrentarme con la deuda. La rutina laboral del día a día. Limpiar la casa o sacar al perro 🙂

Prueba en subdividir los problemas, hábitos o situaciones que te parecen abrumadores y te vas a dar cuenta que es mucho más fácil llevarlos a cabo o resolverlos.

Subdivide y simplifica.

Y como lo dije en el post Agradecer. Pues doy gracias porque estén leyendo estás lineas.

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2 pensamientos en “Afrontar problemas…de a pocos”

  1. Inspirador este post. Me has hecho reflexionar amigo Mario. Pensar en lo más inmediato es una manera de no referir la mente al futuro constantemente. Y de ser capaz de realizar un esfuerzo duro sin venirse abajo.

  2. Divide y vencerás. Un gran algoritmo vital. Muy buen artículo. Una forma operativa de llevarlo a cabo para trabajos intelectuales con hitos menos definidos es la técnica pomodoro.
    Enhorabuena por el blog, me encanta el título de minimalismo evolutivo.

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