Satisfacción

Años atrás mi familia tenía un bar. Mi hermano y yo solíamos atender la barra. Preparábamos los tragos. Poníamos la música. Lavábamos los vasos. De cuando en cuando nos peleábamos a puños con los revoltosos. Los tirábamos a trompicones a la calle. Dos minutos después continuábamos sirviendo tragos. Le volvíamos a pegar a algún que otro tipo que no entendía que estaba ebrio. Poníamos nuevamente algún bolero de antaño y escuchábamos todo lo que un grupo de tipos subidos en copas tenían que decir.

Los borrachos golpeados (por nosotros) a veces se quedaban en los exteriores del bar tirados un buen rato. Dormían una siesta de algunas horas en la acera y luego se iban tambaleándose a sus casas.

Al día siguiente siempre volvían por más.

En esos tiempos solía hacerme todo tipo de preguntas existenciales como por ejemplo:

¿Porqué demonios (esas personas) vuelven al sitio donde un par de adolescentes les rompen la madre día tras día?

La respuesta no era tan difícil: Porque eran alcohólicos.

Y ¿Porque demonios la gente se volvía alcohólica?

Esa respuesta era más difícil de conseguir. Me dí cuenta después de hablar con un sin fin de personas alcohólicas en todos los grados existentes que cada uno tenía una razón específica de “el porque yo tomo”. Habían una que otra razón graciosa. Otra por ahí estereotipada. Otras sin sentido alguno. Para muestra un par de botones:

  • Mi mujer me dejó.
  • Mis hijos no me hablan.
  • Perdí mi trabajo.
  • Alguna vez fui un gerente y tuve dinero.
  • Sin alcohol me pongo triste.
  • Mi vida es una mierda.
  • La vida es una mierda.
  • La gente es una mierda.
  • Soy muy sensible y sufro.
  • Soy homosexual y no puedo decírselo a nadie.
  • Los capitalistas dominan el mundo.
  • Al Che Guevara lo traicionó Fidel.
  • Los negocios se van a pique.
  • Hoy juega el Barca o la selección.

Y un largo etcétera que tomaría cinco posts como este, enumerar.

Han pasado muchas aguas por debajo de algún puente desde aquel entonces. Y yo he aprendido unas cuantas cosas de la vida y sobre la vida. He llegado a entender porque la gente se alcoholiza o recurre a las drogas. Porque come en exceso o fuma sin parar.

Lo hacen porque sufren. 

Sufren con lo que su vida es. Con las personas que los rodean. Con la realidad que les toco vivir. Sufren porque sus cuerpos son feos. O ya no son tan jóvenes. Sufren porque no son amados. Sufren porque no están satisfechos con lo que son y con lo que tienen.

Sufrimos porque estamos insatisfechos.

El no estar satisfecho nos lleva al NO aceptar.

  • No acepto la realidad. Quisiera que sea diferente.
  • No acepto mi cuerpo. Quisiera que sea más bonito. Más delgado. Más musculoso. Mas bronceado.
  • No acepto a mi pareja. Quisiera que sea más ordenada. Mas sexy. Más intrépida.
  • No acepto que NO PUEDO CONTROLAR casi nada de lo que sucede en la vida. Y sufro.

Así que LA INSATISFACCIÓN ES NUESTRO DOLOR MAS GRANDE.

No acepto la realidad como es. Estoy insatisfecho con ella. Entonces recurro a pequeños hábitos que me hacen más llevadero el asunto. El beber. El fumar. El comer en exceso. Este tipo de hábitos nos dan gratificaciones pasajeras que nos hacen sentir excelente en un determinado instante. Cuando se acaba su pequeño efecto positivo. Nos volvemos a sentir igual o peor de lo que nos sentíamos antes.

Nos volvemos a sumergir en el mar de la INSATISFACCIÓN.

Pero podemos sentirnos satisfechos todos los días y no es tan difícil.

La satisfacción o insatisfacción son solo dos estados mentales. Manejables (valga la redundancia) desde la mente. Tenemos que ser conscientes de que podemos decidir sentirnos satisfechos. Hoy. Ahora. En este preciso instante. Yo recurro al hábito de pensar en las cosas buenas que tengo. En las cosas buenas que la vida me ha dado. Me fijo en lo pequeño que hay a mi lado (como buen aprendiz de minimalista) y me siento rico. Realmente rico.

  • Estoy sano.
  • Tengo amigos. Pareja. Padres.
  • Tengo tiempo para hacer cosas.
  • Estoy vivo.
  • Entiendo lo inmensamente frágil que es la vida.
  • Tengo ganas de hacer solo cosas que me gustan.

Pienso en unas cuantas cosas así y ¿como no sentirme satisfecho? Lo pequeño me hace rico a mi y a la gran mayoría de los seres humanos. La satisfacción está en entender que la vida es hermosa  solo por el hecho de que estamos vivos. Y punto.

Estar satisfecho es una decisión personal. Es dejar de querer lo que no es importante y darte cuenta que hoy, en este preciso instante tienes todo lo que realmente importa. Solo mira a tu alrededor y sonríe.

Anuncios

4 comentarios en “Satisfacción”

  1. Coincido. Estar Vivo ya es motivo de Satisfacción y que es una “Decisión Personal”
    igualmente “El Amar”.

    Vivir siendo felices, dando felicidad sin olvidar la Gratitud, definitiavemnte ..aportar de si, asumir el rol, tomar el compromiso.

  2. Mira que golpear a pobres borrachos.
    Tengo una cierta simpatía por los alcohólicos. Quizá porque supongo que a diferencia de las drogas, que requieren un paso voluntario, porque no es socialmente necesario drogarse, en el caso del alcohol es casi imposible vivir en sociedad y no beber algo.
    O quizá porque yo bebo cuando salgo de fiesta, y nunca me he drogado.
    En todo caso nadie elige ser alcohólico. Elige tomarse una copa, y luego otra, y supongo que se siente capaz de controlar eso a diferencia de los demás, hasta que un día se encuentra en la puerta de un bar, apaleado y borracho.
    En el fondo hacemos siempre lo que estamos acostumbrados a hacer.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s