Diez verdades que suelen doler

Estuve leyendo bastante este fin de semana y me topé con un artículo que me enumeraba diez verdades que suelen doler y que solemos olvidar muy pronto. El artículo estaba en ingles en una página que no he podido volver a encontrar. Voy a tratar de recordarlo lo mejor que pueda. Además de eso voy a aportar lo que pueda al mismo.

Hay verdades totales para todos nosotros. Algunos nos percatamos de ellas antes. Otros un poco después. Al fin y al cabo en algún momento y en algún lugar de nuestra vida terminamos convenciéndonos de su autenticidad y quizás podemos arrepentirnos un poquito por no haberlas escuchado o no haberles prestado atención un poco antes. Muchas veces estás verdades vienen de la boca de un padre. De un buen amigo. De tu pareja o de alguien que se interesa por ti realmente.

Diez verdades:

1.-La vida humana promedio es muy corta.

Pues sí. Y como todos los sabemos vivimos un promedio de ochenta años. Todos muy dentro de nosotros sabemos que vamos a morir. Sabemos que  todo lo que llamamos vida va a terminar. Y eso nos pone en una especie de paradigma filosófico: “Si la vida se va a terminar haga lo que haga. Me preocupe por lo que me preocupe. Entonces ¿Debo pasármelas pensando en como voy a vivir los últimos años de mi vida  y en las comodidades que podría tener en ese momento? O sencillamente ¿Dejar de lado el mañana y vivir cada día como si fuera el último sin pensar en nada más que en el presente?”

Pues para mí. Ni lo uno ni lo otro. Hay que ser conscientes de nuestra mortalidad y de que quizás lleguemos a envejecer y que debemos guardar un poco de pan para Mayo pero al mismo tiempo tenemos que entender que lo que llamamos vida es lo que está sucediendo en este preciso instante. Sí, ahora que estás leyendo estás lineas frente a ti. Y ahora y solo ahora eres dueño de tu tiempo y de tu destino. El futuro puede tener un y mil millones de variables. No las puedes dominar todas. Ni siquiera las puedes imaginar en su total magnitud. Es mucho más realista vivir el hoy de la mejor manera posible. Entendiendo que va a haber un mañana.

Vive tu vida hoy. La muerte no es la peor desgracia en la vida. La peor desgracia es que en el último día de tu existencia te arrepientas de como viviste tu vida y de que no viviste lo suficiente. Sé valiente. Sé arriesgado. Conoce. Curiosea. Ama. Ahora.

2.- Tú solo vas a vivir una sola vez la vida que has creado para ti mismo.

Tu vida es tuya y solamente tuya. Otras personas te pueden aconsejar y recomendar sus puntos de vista. Pero tu vida la debes vivir como a ti te de la gana. No pierdas el tiempo siguiendo concejos que van en contra de tu intuición. Sigue lo que la razón y el corazón de dicen que esta bien. No recrimines al resto por tus errores. Las responsabilidades por tus actos buenos o malos son solo tuyas. Aprende a sentirte orgulloso de lo que vas construyendo con tu existencia día a día. Aprende a corregir tus propios errores diarios. No tienes demasiado tiempo para perder el tiempo divagando. Tienes que creer en ti porque eso es lo único que te va a empujar a hacer. Si yo pensara que escribo muy mal. No estaría escribiendo estás lineas y publicándolas para que todo el mundo las lea. Creo en mi mismo y en mi capacidad de transmitir lo que siento por medio de la palabra escrita. Pero no solo me quedo creyendo que lo hago. Escribo y lo plasmo. 

3.- Estar más ocupado no significa que seas más productivo.

Hace un par de años comencé a rediseñar  mi vida. Antes me la pasaba ocupado todo el tiempo. Contestando el teléfono a todas horas. Revisando los e-mails que me apresuraba en contestar. Pensando constantemente en lo que me esperaría en la oficina al día siguiente. Me sentía útil sintiéndome ocupado. Me sentía importante sintiéndome ocupado. Estar ocupado es adictivo. Me gustó hasta que me di cuenta que el estrés me mantenía cansado todo el día. Se me subía la presión de cuando en cuando. Me enojaba mucho. Decidí cambiar mis hábitos laborales. Aprendí que la productividad no implica el cuan ocupado estés o te sientas sino en como administrar el tiempo de la manera más rentable posible. Así hoy por hoy trabajo solo las horas de la oficina y estoy completamente libre en casa. Prácticamente no recibo ninguna llamada de nadie del trabajo en mi tiempo libre. En resumen: Tengo mucho más tiempo para hacer lo que quiero en mi tiempo libre y mi trabajo se sigue haciendo a la perfección. Todo por organizar.

4.- Vas a fallar mucho antes de llegar a ser exitoso en algo.

Fácil. No puedes ser muy bueno en algo si es que no has sido muy malo en lo mismo al principio.  Salvo que seas un prodigio. A todos nosotros nos costo trabajo aprender algo y más aún llevarlo a la perfección. Me equivoqué mucho antes de aprender a hablar español. Y ahora es mi lengua materna. Me equivoqué mucho y me caí bastante antes de caminar y aquí estoy corriendo de un lado al otro. Todo. Absolutamente todo lo que quieras aprender lo vas a poder aprender si es que le pones el empeño necesario (y lo repites hasta el hartazgo pese a las equivocaciones) Puedes hablar chino mandarín si quieres o hebreo en mi caso. Al final, la llave del  éxito se encuentra en la constancia.

5.- Pensar y hacer son dos cosas completamente distintas.

Para llegar a ser exitoso en algo tan simple como en amarrarte los zapatos tienes,  por lo menos, dejar solo de pensar  que un día te los vas a amarrar y debes pasar a la acción. Tomar el pasador, tomar el otro y comenzar a anudar. Puedes pasarte toda la vida pensando en hacer cosas grandiosas pero si no las haces, todas esas horas de elucubraciones no habrán valido de nada. A mi lo que me apasionan son lo viajes. Me encanta viajar. Si me propongo ir a un sitio sé que lo voy a hacer porque confío en mi mismo. Sé que quizás me tome un par de años y constancia con los ahorros y los preparativos. Pero si quiero llegar por ejemplo a la cima del Everest. Estoy seguro de que lo voy a hacer (o al menos moriré en el intento). A lo que voy es que el pensamiento no sirve de nada si es que no se ve acompañado de una acción correspondiente. Obviamente que todos tenemos proyectos inconclusos, Que se quedan a medias. Que se quedan solo en ideas. Pero que se queden así solo porque otros proyectos mejores absorbieron nuestras energías y nuestro tiempo. Un acto vale más que mil palabras y un hecho más que un millón de pensamientos. No importa si no te sale nada bien. Todo es cuestión de constancia. Práctica y fuerza de voluntad

6.- No tienes que esperar unas “Disculpas” para perdonar.

Perdonar es una actitud. Dejar pasar lo que ya paso. Dejar que cualquier acto o dicho en contra tuyo no sea más que algo que ayudo a ser lo que eres en este preciso momento. Unas “disculpas” siempre son bien recibidas pero si ya dejaste ir la ofensa el perdonar te va a ser mucho más fácil.

7.- Algunas personas sencillamente no son para ti.

Hay personas que sencillamente no hacen click con lo que somos. Con nuestra esencia. Con nuestra personalidad. No hacen click con nosotros y hay que entenderlo. No hay que forzar las relaciones que sentimos que no van para ningún lado. No solo las de pareja, sino también las de amigos y hasta familiares. Hay personas que sencilla y llanamente no van a aceptarte a ti como eres y tú no vas a aceptar su manera particular de ver las cosas y eso esta bien. A eso se le llama diversidad de pensamiento y hay que entender de que es algo presente en la mayoría de relaciones humanas. No todos te van caer bien. No todos o todas pueden ser potenciales parejas. No tu familia por el hecho de tener tu sangre te va a aceptar como eres ni tu a ellos.  Hay que sobrellevar el hecho de que hay personas que nos dañan y que pese a la importancia que tengan hasta ese momento en nuestras vidas, hay que dejarlas ir.

8.- No es el trabajo de otra gente quererte sino que es el tuyo propio.

Amate. Sé que tienes defectos y  puede ser que tengas defectos horribles pero te tienes que aprender a querer por lo que eres, por quien eres, por lo que has sido y por lo que vas a ser. A veces solemos esperar los feedbacks de los demás. Sus demostraciones de cariño. Sus muestras de amor. Y cuando no las tenemos nos sentimos vacío e insatisfechos. Nos sentimos No queridos. Esto cambia bastante cuando te llegas a creer que eres una persona maravillosa y que si bien es lindo cuando otra gente te ama, pues no es lo más importante en tu existencia porque tú te amas de sobra y sabes lo que vales y lo que eres. Aprender a reconocer tu valor es uno de los mejores descubrimientos que puedes hacer en tu vida. Descubrir America no es nada al lado de encontrar tras la bruma la inmensa belleza de tu existencia.

9.- Lo que tienes NO es lo que tú eres.

Puedes tener una linda casa, una linda esposa, unos lindos hijos y sentirte una mierda. Puedes inclusive realmente ser una mierda. Las  cosas realmente no tienen nada que ver con lo que realmente eres tú. Puedes ser bueno o malo. Un exitoso o un perdedor y la cantidad de cosas que tengas acumuladas en tu casa no van a brindar casi ninguna información al respecto. Las cosas son solo eso: Cosas. Sin ningún valor específico, salvo el que le damos según la sociedad en la que vivimos.

Tenemos que crear una cultura propia que nos evite el bombardeo mediático del marketing. Tenemos que ser fuertes para entender que en este tipo de economía que tenemos, nos impulsan todos los días a consumir más y más, cuando la verdad es que nos la podemos arreglar con muchísimo menos. Hay que dejar la televisión de lado. Hay que dejar la prensa amarillista de lado. A quien demonios le interesa que Ellen Page sea lesbiana o no. Cada minuto de tu VIDA que uses pensando en el sueño de comprar algo nuevo y hermoso se lo estás regalando al lavado de cerebro del sistema. Es un pobre minuto perdido y tristemente desperdiciado.

Elige tus lecturas. Elige lo que ves. Ama tu vida y se celoso del tiempo que regalas al estar sentado dos o tres horas en el sofá viendo publicidad o el culo de Kim Kardashian. El tiempo que gastas frente a la publicidad  son los minutos, las horas, los días más desperdiciados de tu existencia.

10.- Todo cambia. Cada segundo.

Ama el cambio. La vida puede dar giros inesperados cada segundo de nuestra existencia. Los buenos momentos no duran por siempre y se tornan en malos. Al igual que lo malos dejan de serlo y se van a volver buenos. Porque eso es la vida. Un fluido consecutivo de cambios microscópicos (en el caso de la edad) que nos llevan de ser un ser cabezón y blandito bebe cagón a ser un anciano en la banca de un parque recordando los mejores tiempos. La vida es cambio. Evolución e involución. Mejoramos para desmejorar. Maduramos para morir y eso es lo le da, precisamente, la exquisitez a nuestra existencia. Que nada es igual. Que nada se mantiene. Que todo sigue su camino. Que la función continua con o sin nosotros. Que no somos el centro del universo y debemos aprender a fluir con él. Sacándole el jugo a nuestros momentos. Viendo más amaneceres. Mojándose con más lluvias. Perdonando más y odiando menos. Entendiendo que si estamos mal hoy. Pues no va a durar para siempre porque todo cambia en este mundo. Y hasta el mismo mundo cambia día a día. Recibe el cambio. Abrázalo y llévalo a dar un paseo.

 

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