A veces fallo

A veces fallo.

A veces fallo y está bien.

Fallo como amigo, como marido, como hijo, como compañero de trabajo, como comandante, como hermano, como ser humano.

Yo debería ser perfecto porque eso es lo que me enseñaron. Eso es lo que me programaron.

Una vocecita me llama la atención cada vez que me equivoco. Me expresa su decepción. Me comunica que no soy tan bueno como pensaba. Me dice que mejor deje lo que estoy haciendo porque nunca lo voy a poder a hacer bien.

He aprendido a escuchar esa voz recriminadora. Entenderla como lo que es y a no prestarle atención. He entendido que esa voz es una reacción lógica en mi personalidad. Quizás es la voz de mi padre o de mi madre diciéndome que el fallar esta mal. Que el equivocarse es pésimo. Que no debemos cometer errores. Que hay errores que son fatales y un largo etc.

Pero he aprendido que el fallar esta bien (porque cuando fallas, aprendes). Sé que es una frase común, pero es verdad. No se mejora cuando todo lo haces bien. Mientras más te equivocas al aprender algo, más experiencia has adquirido y vas a ser capaz de solucionar muchos más problemas en ese ámbito. Y la mayoría de veces el fallar no necesariamente trae una carga explosiva que va a destruir tu vida. La mayoría de nuestras equivocaciones en el día a día son fácilmente corregibles y no le generan daño a nadie.

Hace un tiempo atrás, si realmente me proponía algo y no lo lograba, sentía una frustración indescriptible. Me echaba la culpa por mi falta de consistencia y abandonaba lo que estaba intentando lograr por el sencillo hecho de que no me sentía lo suficientemente bueno para conseguir lo que me había propuesto.

Me sentía auto decepcionado.

Hoy he aprendido a fallar y no hacer demasiados dramas por ello. No lavé los platos ayer. Pues hoy los voy a lavar y mañana también. No salí a correr hoy. Pues mañana lo voy a hacer. No pasa nada si es que en vez de entrenar seis veces a la semana, he entrenado cinco. Me gusta minimalizar y deshacerme de todas las cosas extras que hay en casa, y si no lo hago hoy, pues mañana tengo una nueva oportunidad para hacerlo. Le he jugado un mal rato a mi pareja, pues me voy a disculpar y hacer lo mejor que pueda para que ella se sienta bien. Me he desconectado de mi familia mucho estás semanas, pues mañana los voy a llamar y les voy a decir cuanto me importan.

Casi cualquier equivocación tiene arreglo y si no la tiene, no hay porque seguir incrustado en ella.

Fallar te enseña. Pero quedarte atascado en el fallo es lo que te limita. Y para no quedarte atascado lo mejor que puedes hacer es entender que todos fallamos. Barack Obama y Bono de U2 lo hacen. La gente se equivoca todo el tiempo. Lo que cambia entre personas, es la capacidad que tienen para reaccionar a un error o equivocación. La frustración es una reacción bastante humana al fallo. Pero siendo lógicos, no nos lleva a nada, solo a limitarnos y a jodernos la auto estima.

Esto es lo que me digo todos los días antes de sentirme frustrado por algo que no he hecho bien:

Si fallas, no pasa nada. (casi el cien por ciento de las veces, no pasa nada en serio)

Y al día siguiente, lo intento de nuevo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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