Aventuras minimalistas

Un pequeño salto al desierto...
Un pequeño salto al desierto…

Me gustan mucho las cosas simples.

Me gusta la comida simple. No me llama la atención en demasía todas esas complicadas recetas gourmet con nombres raros. Me gusta comer rico sí. Me gusta cocinar simple también. Prefiero sano a rico sin dudarlo dos veces.

Me gusta también la fotografía simple. Me gustan las fotos en blanco y negro por eso. Me gusta ver lo que importa y centrarme más en el sujeto que en los colores que rellenan la imagen.

Soy bastante básico. Por eso supongo que tengo un blog de minimalismo.

Hace un par de entradas hablé del concepto de las microaventuras de Alastair Humphreys. Y en como se puede usar los pequeños trozos de tiempo que tenemos en el día para hacer cosas que realmente valgan la pena. Un paseo a algún sitio cercano a casa. Un toque de naturaleza en medio de la semana. Un poco de adrenalina un miércoles en vez de estar viendo series en el sofá (que es algo que me gusta mucho también).

Así que tomando como punto de partida mis ganas de reencontrarme con la naturaleza, salimos a una no tan microaventura de tres días en el desierto del Negev. Comiendo enlatados. Caminando unos buenos kilómetros con un buen peso a la espalda. Y disfrutando como nunca de las estrellas. De una luna llena deliciosa. De la perfección del espacio. Del viento frío en la noche. De ser simplemente seres humanos en la naturaleza.

Es realmente revitalizante el salir de la ciudad de cuando en cuando. Aunque creo que se puede encontrar ese tipo de sensación también dentro de la ciudad. Quizás haciendo algo distinto a lo que se suele hacer en el día a día o yendo a algún lugar nuevo. A veces, ir a la montaña rusa de la ciudad te hace regresar a casa con una nueva perspectiva vital jeje.  A lo que me refiero es que no tomes el “hecho de salir de la ciudad” como algo esencial para vivir una aventura ya sea pequeña o grande. Conozco gente que se toma un avión y se van a otro país de vacaciones y a buscar una “aventura” y regresan más aburridos de lo que se fueron. Porque al fin y al cabo esto de aventurarse es cuestión de actitud y de nada más.

Soy una persona simple (como ya lo he dicho) y puedo sentirme bastante realizado viendo estrellas en el cielo. O en su lugar tomando un sorbo de agua después de haber caminado unos kilómetros bajo el sol. He aprendido  a ver lo maravilloso que hay en la simpleza del día a día. No siempre he sido así. Pero hoy lo soy y créeme si te digo que soy mucho más feliz que antes.

Creo que para ser un poco aventado y mandarte a buscar aventuras tienes que tener algo de minimalista. Es difícil experimentar nuevas geografías, comidas, idiomas, personas cuando estás atado a las muchas cosas que cargas sobre ti o que has dejado atrás. Y me refiero tanto a las cosas materiales como a todos los estereotipos y predisposiciones que solemos tener sobre la mayoría de cosas.

Es mucho más fácil cuando vas ligero.

Si te gustan las aventuras, pues esta es una razón más por la cual adoptar el minimalismo existencial te puede venir tan bien.

Espero que salgas un poco más esta semana. Yo lo voy a seguir haciendo.

Gracias por leer.

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3 pensamientos en “Aventuras minimalistas”

  1. Excelente post, la idea de microaventura, como dijé en un post pasado, me encanta, y con esta lectura más aún. Voy a darle una mirada a la literatura que encuentre de Alastair.
    ” Porque al fin y al cabo esto de aventurarse es cuestión de actitud y de nada más”. Me encanta esa frase.
    Gracias por compartir.

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