En la repetición está el gusto. 

Hace unos años me encontré con el ex presidente Toledo y le meé encima.
Escribí una crónica sobre eso en su momento. Una crónica que nadie leyó pero que al menos documentaba un día surrealista a orillas del mediterráneo.

Aquel día Toledo me pareció más enano y más feo de lo que se veía en la televisión. Aunque Elaine se veía bastante bien. Los dos hacían una pareja dispareja. Lo dos estaban en el mar. Ella con bikini y él enseñando sus rollitos y sus piernas flacas.

Unos minutos antes de encontrarme con Toledo,  habíamos estado en un concierto en la playa. Un concierto a cargo del grupo israelí de moda. Dafna estaba muy borracha. Yo también. Había mucha gente joven. Habían muchas drogas corriendo de mano en mano. La brisa marina se mezclaba con el olor de la marihuana y nosotros eramos felices.

Terminó el concierto y Dafna se fue a mear al mar. Al mejor estilo peruano. Yo me quedé mirando a una bartender que tenía un tatuaje en el hombro y tenía unos implantes impresionantes y morbosos en los senos.

Yo sonreía como un estúpido mientras la fotografiaba. Ella se hacia la cool. 

Unos minutos después Dafna regresó emocionadísima.¡He visto a Toledo! , me dijo. Y está con Eliane. Se están bañando en el mar. 

No pude perderme aquel espectáculo. 

Dejé a Dafna ahí tambaleándose y corrí hacia el mar turquesa.

Entre los bañistas busqué al más bajo y al más feo de todos. Y ahí lo vi. El ex presidente. El del Jhony Walker etiqueta azul. El de la las chicas en las Suites de Barranco. El de Lady Bardales. El papá de Zarai. Ahí. En el vaivén de las olas.

Señor presidente  le dije.

Volteó medio dudando y me clavó la mirada como diciendo ¿ Y tú quien chucha eres? 

Pero atinó a decir:  ¿ Con quién tengo el gusto? .

Le dije que era el capitán del ejercito Mario Jimenez. Y que trabajaba como ayudante del agregado militar de Perú en Israel.

Me sonrió y me dijó que estaba en Israel porque a él y a Eliane los habían invitado al cumpleaños del eternísimo ex presidente de Israel,  Simon Peres.

Se notaba que Alejandro estaba tan o más sazonado que yo. 

Sonrió con esa sonrisa de cuan importante soy.  Y me tendió la mano para despedirse. 

No tuve más que decirle. Salvo desearle buena suerte. Mientras lo daba la mano no pude aguantar la oportunidad de mearme en el mar junto a él y a su mujer. Siempre he sido un subversivo a mi manera. Así que relaje la vejiga y los ojos se me pusieron vidriosos mientras le daba la mano al ex presidente del Perú.

Hoy me sacaron dos muelas. Soy un puerco. Una vida de cuidarme los dientes mal,  me pasó factura. 

Pensaba,  hasta hace un rato,  que tuve un mal día. Puedo comer solo yogur y helados. La dieta que me espera a mis 90 años de edad. En fin, decía que pensaba que estaba teniendo un mal día. Lo pensaba hasta que vi que Alejandro Toledo, el ex presidente, está en un avión rumbo a Israel. Pobre diablo, pensé. Luego leí en los periódicos israelíes que el gobierno no lo dejaría entrar al país hasta que no salde sus cuentas con la justicia peruana.

No más whiskies a orillas del mediterráneo al parecer.

Me sentí bastante mejor con respecto a mi boca adolorida…

Pero el destino es misterioso y si llega a entrar y por alguna razón se queda asilado en este país, no se preocupen consternados compatriotas. Le mearé encima de nuevo.

Ya lo hice una vez. Aunque sé que ahora lo disfrutaría mucho más,  porque como dicen por ahí: En la repetición está el gusto… 

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