Lo que siempre he sido

Hoy es mi último día con 39 años. Mejor dicho, estoy viviendo las últimas horas de mis 30s.

Hace algunos cientos de años, los hombres de 40 éramos los ancianos del grupo. Éramos los sabios. Los eruditos. Los que sabían como atrapar los salmones y las truchas mejor que nadie. Los que contaban las historias frente a la fogata. Los que habían peleado en innumerables combates con lanzas y palos, arcos y flechas y habían sobrevivido para contarlo. Los que habían tenido una prodigiosa descendencia con algunas de las féminas del grupo. Los que ya estaban listos en cuerpo y alma para dejar este mundo. Ya lo habían visto todo. Ya lo habían saboreado todo. Ya lo habían vivido todo.

Hoy, en mi último día en de mis 30s, no me siento ni de lejos, cerca del final. Aún no le cuento a nadie historias frente al fuego, las escucho. No me siento un sabio de nada, me siento un aprendiz. No sé atrapar un salmón. No se cazar un jabalí. Lo que si sé, es que el tiempo pasa. Y mientras más pasan los años, más rápido pasan (teoría de la relatividad). Así qué, esta década que viene, si es que me toca vivirla completa, voy a tratar de aprovechar mi tiempo más de lo que lo he solido hacer hasta hoy.

Tengo un compromiso con el Everest. Lo voy a subir algún día. Para eso debo construir una cadena de producción que me permita construir peldaño a peldaño el sueño de llegar a su cima. Debo de reorganizar un poco mi vida y mi cuerpo. Debo de volver a la montaña. Debo retornar a respirar el aire ligero de la altura. Como en los buenos tiempos de mi primera juventud. Cuando podía subir al Pastoruri o a la laguna 69 en Huaraz sin demasiado esfuerzo, solo bebiendo mate de coca para el soroche (mal de altura).

Supongo que la nostalgia nos hace mirarnos más seguido en el espejo del pasado. A veces, mirando al pasado vemos lo que realmente somos. Yo siempre he sido un aventurero. Lo era en mi adolescencia. Caminando por Markauasi o Kalapala sin brújulas y sin mapas. En mi juventud. Yéndome a vivir a otros países, cada vez más lejanos. O en mi adultez, buscando el desafío en Nepal, en los pirineos, en los dolomitas o en Zokopane. Siempre he buscado empujarme hacia adelante y nunca me he sentido más vivo que cuando lo he hecho. Pienso en esta década que se inicia mañana y quiero redirigir mis energías nuevamente a lo que yo era y de alguna u otra manera, he seguido siendo a tiempo parcial. Un hombre al que la montaña lo llama. He sido marino y odio el mar. He sido soldado y odio la guerra. He sido montañero y nunca he odiado la montaña. La he amado con locura. La he extrañado siempre. La he visto de cuando en cuando. Y la añoro casi todos los días de mi vida mientras viajo en el tráfico de Tel Aviv.

Hoy es mi último día con 39 años. Mañana tendré 40. La vida que siempre he querido vivir me espera aún al otro lado de la esquina, en algún glaciar semiderretido que quizás mi hijo no conozca nunca. Llegó el momento de rehacerme o reconstruirme a mí mismo y botar un poco lo citadino que se me ha ido pegando con el paso de los años. Botar la comodidad intrascendente de la vida en la ciudad. Sus ruidos. Sus olores. La sensación de que todo lo que puedas imaginar, lo puedes encontrar en la tienda de la esquina.

Le doy gracias a mis 30s. Me han intentado matar de varias formas pero solo me han hecho más fuerte. Me he enfermado gravemente. He viajado mucho, a veces a lugares lejanos y no muy salubres. He pasado una que otra cosa extrema en el ejercito de Israel. He sido padre. He escrito. He leído. He perdido un hermano. He amado. Me he equivocado. He pasado una pandemia. He visto amigos morir. He sido bueno en algunas cosas y malo en otras. Siempre he intentado hacer lo mejor. No siempre con éxito. He aprendido a pelear mejor. He aprendido a calmarme. He aprendido a fotografiar. He aprendido a escuchar. He aprendido italiano y he aprendido a aceptarme un poco más. Tengo mucho que mejorar y mucha montaña vital que subir aún.

Mañana, con el primer día de una nueva década quizás, para mí, será un nuevo comienzo o un retorno. A lo que era. A lo que soy. A lo que siempre he sido.

Año nuevo

Estoy empezando un nuevo año. Estamos empezando un nuevo año.

Espero que estos nuevos 365 días me ayuden a madurar más. A mejorar todo lo que pueda en la cosas que me importan y dejarme de interesar en las cosas que no.

Veo que la gente se pone propósitos a principio de año (como el que he escrito en el párrafo de arriba) y se se ha olvidado de los mismo al fin del mismo año. Veo que la gente considera a los años como si te tratasen de las páginas de un libro. Hay muchos que sienten que la página en la que están no es suficientemente buena. Hay muchos que quieren que la próxima página sea  mejor que la anterior y así sucesivamente página tras página. Cuando lo que al fin y al cabo importa es si te gustó el libro (en su totalidad o no).

La vida no se puede medir año a año como un libro no se puede medir por como van mejorando o empeorando las páginas a medida que la trama se desenvuelve. La vida es una sola. Fluye desde que naces hasta que mueres. Unos vivimos más. Algunos vivimos menos. Algunos vivimos mejor y otros peor. Aunque decir “mejor” o “peor” es meramente relativo al punto de vista desde el cual se mire.

Para mi, la vida es una buena historia. Algo así como Game Of Thrones. Hay personajes buenos (que no necesariamente son buenos) y malos (que no necesariamente son malos) muchos de los personajes mueren o desaparecen a medida que la historia se desenvuelve y en algún instante to  la saga en su conjunto termina.

Así que este dos mil catorce no he hecho ni voy a hacer propósitos de principio de año. Que salga lo que salga. Que fluya como fluya. Para mi siempre va a estar bien porque se que este libro algún día se va a terminar y el día que se termine va a ser lo último que lea.

Feliz año nuevo para los que les gusta la frase. Feliz vida para mi.

Un año más es un año menos

Se  va el año. O mejor dicho, termina otro año. Y como siempre estás fechas sirven para hacer un pequeño recuento de lo que hemos vivido los últimos doce meces. Para saber si los hemos exprimido un poco, a medias o mucho y les hemos sacado lo mejor que hemos podido.

Como tantas veces he escrito: Amo mi vida. No puedo estar más agradecido por lo que tengo. Por la vida que me ha tocado vivir. Por las personas que me rodean y me han rodeado en algún momento de mi existencia. Estoy agradecido a aquellos que me formaron de crío y a aquellos que me ayudan a formarme día a día ya de adulto. Amo mi vida porque nunca dejo de aprender de ella. Este 2013 me ha enseñado más de lo que esperé y me ha llenado de gozo y de agradecimiento.

  • Este año he corrido dos medias maratones: La de Jerusalén y la de Tel Aviv. Las cuales me han enseñado que puedes ser espontáneo y si te da la gana, ponerte calcetines, zapatillas, tomar el auto temprano en la mañana, ir a Jerusalen y correr media maratón sin haber entrenado para eso.
  • Este año he boxeado y he vencido así, mi temor  a los puñetazos. Ahora los disfruto y sonrío cada vez que tengo un poco de sangresilla en la boca.
  • Este año viajamos a Nepal a hacer el trek Annapurna around y a Tailandia a descansar con mi esposa. Unas experiencias realmente inolvidables.
  • Este año comencé este blog. Nació como un blog de opinión sobre casi cualquier cosa hasta que encontró su identidad  y se convirtió en un blog acerca de minimalismo.
  • Lo que me hace acordar, que este año comencé a minimalizar. Empezamos en casa a deshacernos de cosas, de gastos y de lo superfluo para concentrarnos en lo que realmente importa: El ser felices.
  • Este año el ejercito me dio la oportunidad de comandar una unidad completa. Lo cual me ha llenado de orgullo. Al menos en lo personal. Pienso que he llegado a comandar una unidad con mi acento gracioso y con el hecho mismo que no he nacido aquí. Como dije. Me enorgullezco de eso a solas.
  • En el trabajo civil trabajo menos y gano más. Para el dos mil catorce lo que quiero es ganar igual y trabajar menos. Quizás cuatro días a la semana. Quizás tres. El resto desde casa mientras hago las cosas que realmente me gustan: Escribir, correr, hacer crossfit, o hacer hiking en algún rincón del desierto.
  • Este año desahuciaron a mi perro por una semana para después decir que estaba completamente sano. Fue lo máximo escuchar que disfrutaríamos de su joda por lo menos unos diez años más.

Podría enumerar infinitas cosas que pasaron este año. Podría no terminar nunca. Pero el punto es que ahora que hago un recuento de algunas de las cosas que he hecho en el año o que me han pasado. Pues llego a la conclusión de que no hubiese podido ir mejor. He hecho lo que he querido y ha pasado lo que he querido que pase. Solo puedo decir que he disfrutados de estos doce meses. Me han llenado de orgullo y bienestar y me han ayudado a crecer y a madurar. Gracias a todos los que han estado a mi lado estos doce meses y gracias especiales a mis lectores. A los treinta perennes que siempre entran de diferentes partes del mundo a leer un nuevo artículo. Escribo por ustedes y para ustedes.

Ivan de entusiasmado.com publicó una estadística de supervivencia de los blogs. El 95% cierran antes de llegar al año. Bueno pues este blog está corriendo once meses y medio y parece que al año va a llegar. También estoy orgulloso por eso. Y nuevamente, se lo debo a ustedes queridos lectores.

Gracias por haber formado parte de este año espectacular.