Deja de compararte

Deja de compararte.

Deja de compararte con el vecino de al lado.

Deja de compararte con el amigo de Facebook.

Deja de compararte con tu mejor amigo.

Deja de compararte con tu hermano.

Si a ellos les va excelente, eso no implica que a ti te este yendo mal. Sé feliz por ellos y para ellos.

Si a ellos les va mal, eso no implica que a ti te este yendo excelente. Sé compasivo y ayuda.

Trato cada día de no compararme con el resto. Digo que “trato” porque no lo puedo lograr al cien por ciento. Mucha veces suelo compararme con un amigo en Facebook, con algún otro compañero en el trabajo o con el escritor de algún otro blog.

Pero apenas soy consciente de lo que estoy haciendo. Lo dejo ahí. Sé por experiencia propia que el acto de auto-comparación, no es nada más, que dañino y una perdida de tiempo y de energías. Por experiencia soy consciente de que nunca nos comparamos con la persona en sí misma, sino con el ideal que tenemos de ella.

Por ejemplo:

Compararte con tus amigos en las redes sociales es tonto. Ellos muestran lo mejor de sus vidas. Las mejores fotos de sus vacaciones. Lugares increíbles. Situaciones espectaculares. Pero hay que ser conscientes de que esos perfiles de nuestros amigos de facebook no son realmente nuestros amigos. Son una parte realmente ínfima de lo que son. Y esa parte ínfima mostrada, la mayoría de las veces, es la mejor parte.

Mucha gente que es mi amiga en Facebook, cuando habla conmigo, lo primero que me dice es lo espectacular que es mi vida. Tienen razón, mi vida es espectacular pero no precisamente por mi perfil de facebook. Lo que pongo en facebook es publicidad. Son los mejores instantes de mi vida. Los lugares más bonitos que he visto. Los mejores textos que he escrito. Las mejores fotos que he tomado. No pongo los momentos “reales” y “rutinarios” de mi día. Mis achaques. Mi cansancio. Mi aburrimiento. Mi hastío. Mis problemas en el trabajo. Mis problemas maritales. Mis deudas. Mis dudas. Mis hongos en los pies y un largo etcétera. Todo lo que esta en mi perfil de facebook soy yo. Pero TODO lo que NO esta en mi perfil de facebook también soy yo. Y si sé que casi todo mi YO se encuentra fuera de facebook, entonces entiendo que el resto de perfiles espectaculares de mis amigos, son exactamente iguales al mio: Pura publicidad. No son realmente ellos. El perfil es un espejismo y punto.

Lo mismo sucede cuando te comparas con el vecino. Con tu hermano. Con tu mejor amigo. Tú eres maravilloso como eres. Ellos son maravillosos como son. Pero todos tenemos nuestros lados malos y nuestros lados oscuros. El hecho de compararnos es destructivo por la sencilla razón de que comparamos lo peor de nosotros con lo mejor de ellos. Y eso querido amigo: Es una burda falacia.

Así que hazte un favor y deja de compararte.

 

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A veces fallo

A veces fallo.

A veces fallo y está bien.

Fallo como amigo, como marido, como hijo, como compañero de trabajo, como comandante, como hermano, como ser humano.

Yo debería ser perfecto porque eso es lo que me enseñaron. Eso es lo que me programaron.

Una vocecita me llama la atención cada vez que me equivoco. Me expresa su decepción. Me comunica que no soy tan bueno como pensaba. Me dice que mejor deje lo que estoy haciendo porque nunca lo voy a poder a hacer bien.

He aprendido a escuchar esa voz recriminadora. Entenderla como lo que es y a no prestarle atención. He entendido que esa voz es una reacción lógica en mi personalidad. Quizás es la voz de mi padre o de mi madre diciéndome que el fallar esta mal. Que el equivocarse es pésimo. Que no debemos cometer errores. Que hay errores que son fatales y un largo etc.

Pero he aprendido que el fallar esta bien (porque cuando fallas, aprendes). Sé que es una frase común, pero es verdad. No se mejora cuando todo lo haces bien. Mientras más te equivocas al aprender algo, más experiencia has adquirido y vas a ser capaz de solucionar muchos más problemas en ese ámbito. Y la mayoría de veces el fallar no necesariamente trae una carga explosiva que va a destruir tu vida. La mayoría de nuestras equivocaciones en el día a día son fácilmente corregibles y no le generan daño a nadie.

Hace un tiempo atrás, si realmente me proponía algo y no lo lograba, sentía una frustración indescriptible. Me echaba la culpa por mi falta de consistencia y abandonaba lo que estaba intentando lograr por el sencillo hecho de que no me sentía lo suficientemente bueno para conseguir lo que me había propuesto.

Me sentía auto decepcionado.

Hoy he aprendido a fallar y no hacer demasiados dramas por ello. No lavé los platos ayer. Pues hoy los voy a lavar y mañana también. No salí a correr hoy. Pues mañana lo voy a hacer. No pasa nada si es que en vez de entrenar seis veces a la semana, he entrenado cinco. Me gusta minimalizar y deshacerme de todas las cosas extras que hay en casa, y si no lo hago hoy, pues mañana tengo una nueva oportunidad para hacerlo. Le he jugado un mal rato a mi pareja, pues me voy a disculpar y hacer lo mejor que pueda para que ella se sienta bien. Me he desconectado de mi familia mucho estás semanas, pues mañana los voy a llamar y les voy a decir cuanto me importan.

Casi cualquier equivocación tiene arreglo y si no la tiene, no hay porque seguir incrustado en ella.

Fallar te enseña. Pero quedarte atascado en el fallo es lo que te limita. Y para no quedarte atascado lo mejor que puedes hacer es entender que todos fallamos. Barack Obama y Bono de U2 lo hacen. La gente se equivoca todo el tiempo. Lo que cambia entre personas, es la capacidad que tienen para reaccionar a un error o equivocación. La frustración es una reacción bastante humana al fallo. Pero siendo lógicos, no nos lleva a nada, solo a limitarnos y a jodernos la auto estima.

Esto es lo que me digo todos los días antes de sentirme frustrado por algo que no he hecho bien:

Si fallas, no pasa nada. (casi el cien por ciento de las veces, no pasa nada en serio)

Y al día siguiente, lo intento de nuevo.