Guinea Bissau hizo que me sienta muy bien conmigo mismo

Niños en Guinea Bissau
Niños en Guinea Bissau

En Guinea Bissau la gente muere de hambre todos los días.

Si no mueren de hambre o pasan hambre al menos. Mueren de SIDA. Hay mucha gente. Hay poca comida.

Guinea Bissau es uno de los países más pobres del mundo. Es un país con un gobierno corrupto. No es nada raro si nos ponemos a pensar que es un país con sucesivas guerras civiles desde los años 90s. Guerras civiles que se han llevado por grupos específicos buscando el control y el poder en el país.

Hoy, mi mujer me mandó un mail a las 7 y 22 minutos de la mañana con un mapa aéreo de Guinea Bissau (Ella es geógrafo y siente un placer inusual mandándole mapas a la gente). En él, se veía el pueblo de Pobreza. Así como lo oyes. Hay un pueblo en Guinea Bissau que se llama Pobreza.

Eso me puso a pensar en dos cosas:

1.- Mi mujer es una persona bastante inteligente y entendió la ironía del asunto.

2.- La gente de Guinea Bissau (como de muchos otros lados del mundo) pese a estar sumergida en un mundo de pobreza y pese que la única realidad que conoce es la pobreza en sí misma, aún puede auto realizar que son sumamente pobres. Más pobres que en cualquier otro lado y bautizar a uno de  sus pueblos, con dolor y sin ningún tipo de esperanza: Pobreza.

Al parecer en  Guinea Bissau la vida se ha estancado entre el tráfico infantil. La desnutrición. El SIDA. La explotación humana y la degradación del medio ambiente.

Es interesante incluso para mí (que suelo interesarme en las cosas más extrañas de este mundo) que un mail inocente a las 7 y  22 de la mañana, cambié la perspectiva con la que empiezo mi día. Haga que  piense un poco en la proporcionalidad de los problemas a los que yo, como ser humano, voy a enfrentar hoy.

¿Qué es lo peor que me puede pasar hoy? ¿Que a mi jefe no le guste mi trabajo? ¿Que la comida no este bien sazonada? ¿Que el pub de la esquina de mi casa venda las cervezas belgas que me gustan a un precio irrazonablemente alto? ¿Que mis amigos chilenos sigan poniendo fotos de su selección con la copa américa en el Facebook?

¿Son esos mis problemas? ¿Son esas las cosas a las cuales me enfrento día a día para sobrevivir?

Al parecer sí. Lo son.

Mi vida. Nuestra vida. La de todos los que hemos tenido la “suerte” de nacer y crecer en el “Primer Mundo” es tan increíble. Hemos tenido tanta puta suerte. Hemos sido bendecidos por los astros o por los arcángeles o por lo que te dé las ganas de creer.

A veces un simple mapa. Un simple foto. Una simple palabra. Un simple ensayo te hace tomar perspectiva. La real perspectiva de lo maravillosa que es tu vida. De la suerte que has tenido. De lo que podría ser pero no es.

La gente en Guinea Bissau va a seguir su vida de sufrimiento en condiciones casi infrahumanas. Nosotros podemos sacar algo de ello: Podemos estar agradecidos de no estar en su lugar.

Reserva Natural en Guinea Bissau.
Reserva Natural en Guinea Bissau.
Anuncios

Deja de compararte

Deja de compararte.

Deja de compararte con el vecino de al lado.

Deja de compararte con el amigo de Facebook.

Deja de compararte con tu mejor amigo.

Deja de compararte con tu hermano.

Si a ellos les va excelente, eso no implica que a ti te este yendo mal. Sé feliz por ellos y para ellos.

Si a ellos les va mal, eso no implica que a ti te este yendo excelente. Sé compasivo y ayuda.

Trato cada día de no compararme con el resto. Digo que “trato” porque no lo puedo lograr al cien por ciento. Mucha veces suelo compararme con un amigo en Facebook, con algún otro compañero en el trabajo o con el escritor de algún otro blog.

Pero apenas soy consciente de lo que estoy haciendo. Lo dejo ahí. Sé por experiencia propia que el acto de auto-comparación, no es nada más, que dañino y una perdida de tiempo y de energías. Por experiencia soy consciente de que nunca nos comparamos con la persona en sí misma, sino con el ideal que tenemos de ella.

Por ejemplo:

Compararte con tus amigos en las redes sociales es tonto. Ellos muestran lo mejor de sus vidas. Las mejores fotos de sus vacaciones. Lugares increíbles. Situaciones espectaculares. Pero hay que ser conscientes de que esos perfiles de nuestros amigos de facebook no son realmente nuestros amigos. Son una parte realmente ínfima de lo que son. Y esa parte ínfima mostrada, la mayoría de las veces, es la mejor parte.

Mucha gente que es mi amiga en Facebook, cuando habla conmigo, lo primero que me dice es lo espectacular que es mi vida. Tienen razón, mi vida es espectacular pero no precisamente por mi perfil de facebook. Lo que pongo en facebook es publicidad. Son los mejores instantes de mi vida. Los lugares más bonitos que he visto. Los mejores textos que he escrito. Las mejores fotos que he tomado. No pongo los momentos “reales” y “rutinarios” de mi día. Mis achaques. Mi cansancio. Mi aburrimiento. Mi hastío. Mis problemas en el trabajo. Mis problemas maritales. Mis deudas. Mis dudas. Mis hongos en los pies y un largo etcétera. Todo lo que esta en mi perfil de facebook soy yo. Pero TODO lo que NO esta en mi perfil de facebook también soy yo. Y si sé que casi todo mi YO se encuentra fuera de facebook, entonces entiendo que el resto de perfiles espectaculares de mis amigos, son exactamente iguales al mio: Pura publicidad. No son realmente ellos. El perfil es un espejismo y punto.

Lo mismo sucede cuando te comparas con el vecino. Con tu hermano. Con tu mejor amigo. Tú eres maravilloso como eres. Ellos son maravillosos como son. Pero todos tenemos nuestros lados malos y nuestros lados oscuros. El hecho de compararnos es destructivo por la sencilla razón de que comparamos lo peor de nosotros con lo mejor de ellos. Y eso querido amigo: Es una burda falacia.

Así que hazte un favor y deja de compararte.

 

Comparaciones

Las cosas NO necesariamente te hacen feliz. Quizás debería decir que NO te hacen feliz nunca. Al comprar algo nuevo sueles sentir algunos momentos de satisfacción. Es verdad. Aunque también es verdad que esa satisfacción se desvanece bastante rápido.

Las cosas no te hacen feliz porque la FELICIDAD NO ESTA EN LAS COSAS ni en ningún lado. La felicidad es una utopía inalcanzable. Podemos sentirnos felices pero no podemos ALCANZAR LA FELICIDAD.

Nuestra cultura y el sistema de consumo en el que vivimos nos empujan a la adquisición de bienes supuestamente necesarios, que nos van a hacer la vida más útil, que nos van a sacar una sonrisa de los labios, que nos va a hacer los mejores y más productivos seres humanos.

Quieres viajar más rápido, compra Honda.

Quieres correr más rápido, usa Nike.

La publicidad funciona de una manera extremadamente básica y usa la necesidad que tenemos de compararnos con el resto para introducir sus propuestas de hacerte más feliz, productivo, guapo, interesante, elegante, sexy, rápido, saludable que los demás.

Consumimos porque nos comparamos con los demás y no nos queremos quedar atrás mientras el resto consume.

¿Qué pasaría si todos están a la moda y tú no?

¿Qué pasaría si todos tienen ya el último artilugio tecnológico y tú no?

¿Qué pasaría si todos comen en sitios de moda y tú lo haces en casa?

Pues la respuesta es NADA. Las modas pasan. Existen para que compres cada cuatro meses una nueva colección de ropa. La tecnología avanza cada día. No puedes mantenerte al día siempre con ella. Ademas un iphone 4 funciona igual de bien que un 5S. Si no comes en un sitio de moda lo único que sucede es que ahorras dinero. Nada malo pasa si el resto hace cosas y tú no las haces.

El primer paso para minimalizar nuestras conductas nocivas es:

DEJAR DE COMPARARNOS CON EL RESTO.

Hablando desde mi experiencia personal. Desde que he dejado de compararme con lo demás (aunque a veces recaigo) . Me siento mucho mejor. Menos estresado. Me he quitado el gran peso de encima que “alguien”(la educación, los padres, la sociedad) puso en mí en la infancia. Soy más libre y más sereno. Soy una versión light de mi mismo. Por ende consumo menos, porque la gran presión por consumir se ha ido extinguiendo de a pocos.

Veo mi casa y como poco a poco se va vaciando de cosas inútiles. De adornos sin sentido. De recuerdos de viajes pasados. Y en cambio veo espacio. Orden (aunque tengo que trabajar mucho en este punto aún) y simpleza.

Vale la pena.