La zona más bella de la tierra

Nablus, territorios palestinos, Guerra “Margen Protector” Agosto, 2014

Es difícil tratar de entender la situación en el medio oriente. Me refiero específicamente al conflicto Palestino-Israelí,   sin tomar una posición al respecto.

Todo el mundo tiene una postura. Todo el mundo se enreda en acaloradas discusiones que intentan determinar cuál de los dos bandos tiene la razón y cuál está en su derecho de defenderse o de liberarse o de lo que sea.

Por mi parte y pese a vivir en Israel y haber sido un soldado en el ejército Israelí por muchos años (y sigo siendo un soldado en la reserva) he intentado ver el conflicto desde un punto más macro y no tan centrado en el “lado Israelí” del asunto.

Supongo que la ventaja de mi posición con respecto a la del resto del planeta, es que yo vivo aquí. En donde las habas se cuecen. Yo he pasado años en los territorios palestinos ocupados. Yo he visto las salvajadas y las cosas maravillosas que pueden hacer uno u otro lado. He visto la desesperación de un pueblo oprimido. He visto la desesperación de otro pueblo que lucha por defenderse en un entorno completamente hostil.

Supongo que para la mayoría de personas que lean este artículo, les puedo parecer parcializado. Vivir en Israel me convierte automáticamente en un portavoz del “bando Israelí” o de los “Sionistas Neo colonialistas”. No voy a intentar convencer a nadie de porque apoyo a Israel. No voy a intentar disculparme por el hecho de hacerlo. Lo apoyo porque es el país en el que vivo. Pero también apoyo el deseo de liberación que tiene el pueblo palestino. Si fuera palestino lucharía por ello. En fin, solo puedo decir que las cosas como las ven desde allá, no son como las vemos desde aquí.

El pueblo palestino ha sido un pueblo maltratado por la mala suerte de haber tenido unos muy malos líderes en los últimos cien años. Mientras los judíos trabajaban como hormigas a su lado y hacían de todo (y cuando digo de todo, me refiero a eso precisamente…) para construir un estado, los árabes palestinos se mantuvieron estáticos. Metidos en la letanía de su cultura. En el brillo de un pasado que alguna vez fue mejor. Y cuando te duermes en tus laureles pierdes. Y así, poquito a poquito entre 1900 y 1948 los Judíos tenían tierras que podían funcionar como un país. Tenían  unas fuerzas armada: La Hagana, que podía hacer de ejército. Tenían las ganas de sobrevivir. El hambre de acuñar una nación. En 1948 Israel nacería y la Nakba (el desastre palestino) surgiría al mismo tiempo.

Unas guerras más tarde y todo estaría dicho. Israel era un país próspero que había vencido a todos sus vecinos en todos los confrontamientos armados posibles. Israel era una potencia nuclear y tecnológica. Israel era, para muchos: Un milagro. Un país hecho de la nada, en el más hostil de los escenarios. Se había ganado su derecho de ser y de existir. Nadie podía ponerlo en duda.

En cambio, el pueblo palestino, se encontraba bajo la ocupación militar israelí. Se encontraba sumiso y roto. Invadido y golpeado. Con una economía paupérrima. Con decenas de campos de refugiados en sus territorios o en los países vecinos, generados por las sucesivas guerras. Las cosas no podían seguir así. No por mucho. Empezó la resistencia palestina para luchar en contra de la ocupación Israelí. La OLP. Yasser Aarafat. Los atentados suicidas.  Los intentos de paz. Firmar un acuerdo. Camp David. Clinton. Yzak Rabin. Ehud Barak. Arafat. Nada. Esfuerzos y más esfuerzos para nada. La Islamización de la resistencia dio origen a Hamas en los 80s y Hamas creció y Hamas cambió a la OLP en cuanto a cantidad de activismo y en la manera de representar la resistencia palestina. Aparecieron los Mártires. Suicidas. Más suicidas. Cohetes en contra de la población civil israelí. Presionar al gobierno israelí a hacer concesiones por medio del terror. Por medio del miedo. Hamas creció. Israel sacó el martillo de hierro y machaco lo que pudo. Intentando matar una mozca venenosa a cañonazos. Israel se embarró en el propio fango de su larga política de dominación en los territorios ocupados. Se ensució de su propia ocupación. Se ensució con la sangre de sus propios soldados muertos noche a noche. Peleando en el Líbano o cerca a casa en alguna villa árabe en la Palestina ocupada.

Es que me da risa pensar que he estado en la guerra. He combatido sin cansancio a 40 km de casa. Mi casa. Tel Aviv está a 40 km de la franja de Gaza. Y mientras he combatido, he sentido que defendía mi hogar. Así como los que peleaban contra mí, defendían el suyo. Para mí es justo que quieran matarme. Pero debería ser justo que la gente en el mundo entiendiera que también tengo el derecho de defender  mi casa. A mis amigos A mi esposa y a mi perro. No es colonialismo lo que hago. Es autodefensa. Autodefensa en una situación que está armada por errores políticos mutuos de ambos bandos. Por cobardía mutua de la cúpula política de ambas esquinas. Porque nadie tiene los huevos para firmar un tratado. Y todos: Palestinos e Israelíes viven “felices” en el status quo aunque no parezca así.

Es fácil ponerse de parte del débil. Si eres una persona noble y te mueves por el sentimentalismo, debes funcionar de aquella manera. Es fácil ver al mounstruoso y poderoso Israel destrozar y bombardear a pobres palestinos que solo se defienden tirando cohetes. Cohetes que llevan la razón al fin y al cabo, porque ellos luchan por su libertad. Porque Israel los coloniza y humilla. Se apodera de sus granjas y les pone muros de cemento por doquier. Así que es su derecho defenderse. Al fin y al cabo, Israel no es más que un apéndice colonialista del imperialismo occidental ¿No?

Es facil tambien decir: Israel tiene el derecho de defenderse y de defender a cada uno de sus ciudadanos. Israel va a usar todos los medios posibles para hacerlo. Y si Hamas dispara cohetes a las poblaciones civiles. Israel tiene la infinita capacidad de disparar más. Es lo que se debe hacer. Porque solo así entienden ellos. A la fuerza ¿No?

El conflicto es una guerra asimétrica. Es un ejército peleando contra unas guerrillas armadas. Ese mismo asimetrísmo favorece en algunos casos a los Israelíes pero al mismo tiempo favorece a los palestinos. Los palestinos han ganado la batalla a nivel internacional. Buscando Boycotts contra Israel. Haciéndose pasar por las únicas  víctimas del conflicto (y han logrado avances importantísimos). Israel por su parte gracias a la diferencia de poderes es prácticamente indestructible hoy en día. Nada de lo que haga Hamas en el ámbito militar va a destruir a Israel ni va a tirar a los judíos al mar, ni va a hacer que Israel capitule. Cada bando está ganando en algo pero cada bando está perdiendo al mismo tiempo. Perdiendo el futuro. Perdiendo que las generaciones futuras vivan en una relativa paz.

El futuro se ve negro. Tan negro como la noche. No hay un acuerdo de paz en camino porque nadie cree que se pueda llegar a la paz algún día. Nadie confía en el otro. Nadie lo considera un igual. Un par de pueblos enredados en una historia tan común y a la vez tan diferente. Mezclados en odios intestinos. Empujados hacia las cuerdas una y otra vez por el otro.

Israel fue el David del cuento y ahora es el Goliat. Los palestinos fueron una nación con un interés político nacional correcto pero que se han dejado llevar por el oscurantismo islámico y que no saben exactamente que es lo que quieren. Son dos pueblos enrollados en un territorio del tamaño de Cáceres (como lo dijo homominimus). Intentando vivir una vida normal en las más anormales de las situaciones y condiciones. Yo que he visto todo por aquí, esto convencido, que los de allá como los de acá quieren paz. Aunque no saben como llegar a ella. Sé que tantos los de allá como los de acá quieren un futuro mejor para sus hijos. Quieren una tranquilidad mínima. Esa misma tranquilidad que se tiene en otras partes del mundo en la que te levantas al trabajo sin pensar en las sirenas ni en los bombardeos. Esa misma que empuja a enfocar los recursos,  no en hacer túneles subterráneos para matar gente inocente o en sistemas antimisiles inteligentes, sino en generar bienestar a sus pobladores. Si realmente se llegara a ese `punto. Quizás y solo quizás, esta zona sería una de las zonas más bellas de la tierra.

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Francotirador Recon 3

Con esta entrada voy a terminar esta trilogía de lo que es ser un Francotirador de reconocimiento en el ejercito de Israel.

En las películas sueles ver a los francotiradores como “tipos duros”que tiran del gatillo y no les tiembla la mano nunca jamás. Bueno a mi me ha temblado y me tiembla la mano cada vez que he tenido a alguien en la mira y siempre me he preguntado si en vez de disparárle un 7.62 o un 0.5 en la cabeza hay alguna otra forma de “arreglar” las cosas. Me lo he preguntado más de mil veces en el campo con la mira en el ojo derecho y embadurnado de camuflaje. Me lo he preguntado y me lo sigo preguntando en la tranquilidad de mi casa. En el regazo de mi esposa. Rozando el hocico de mi perro. No soy un tipo duro. No soy más que un tipo entrenado en el manejo de determinado aparato. Soy un maquinista. No hay nada especial en ser un buen soldado. Los buenos soldados siempre mueren. Los que no somos tan buenos vivimos para contar lo que vimos. Unos nos excitamos contando lo que “vimos”. Otros nos avergonzamos de lo que hemos visto. Yo personalmente vivo uno mezcla de ambas corrientes surcándome el pecho.  Estoy aquí vivo y “entero” después de 8 años en el IDF (entre activo y reserva) y lo único que me queda decir después de todo lo “visto” y “vivido” es que no hay nada “bueno” en la guerra. La guerra es algo que no debería suceder. En la guerra no hay “buenos” ni “malos”. Es la puta crueldad humana en su máxima expresión. Si puedes sacar alguna enseñanza de tanta mierda. Es que al menos te “conoces”. Realmente te “conoces” a fondo para bien o para mal. Descubres los límites de tu humanidad. Te das cuenta a ciencia cierta si eres “de noble corazón” o no.

No le deseo la guerra a nadie. La gente que endiosa la guerra es siempre la gente que no ha estado en una. La guerra no es “Call of Duty”. La guerra no debería “estar” pero está. Gran parte de nuestra naturaleza humana se basa en el sencillo instinto de querer lo que el resto tiene. Por ende si lo pedimos de buena manera y no nos lo dan vamos a pelear por ello. Las guerras van a continuar por siempre. Los hombres que las peleamos vamos a seguir haciéndolo hasta que la humanidad desaparezca. No soy tan “inocente” para pensar lo contrario. Aunque me gustaría que más gente tuviera un apreciación más fidedigna de lo que es “la guerra”.

Un mortero te vuela en pedazos o se lleva un par de miembros tuyos. Eso es la guerra.

El olor inconfundible a “carne quemada” que te encuentras después de un bombardeo. Eso es la guerra.

Las vidas que quitaste. Eso es la guerra.

Los amigos que no van a volver o los que volvieron destrozados. Eso es la guerra.

El simple hecho de que nunca vas a volver a ver la vida de la misma manera. Eso es la guerra.

El cagarte de miedo y de no saber si todo va a terminar para ti. Eso es la guerra.

Jugar a ser dios con los que se cruzan en tu mira. Eso es la guerra.

Darte de cuenta de que eres más malo y cruel de lo que pensabas. Eso es la guerra.

Ser empujado a matar o hacer cosas que nunca hubieses hecho en ninguna otra situación. Eso es la guerra.

Un humvee explotado con cuerpos agonizantes desperdigados por el piso rogando por agua. Eso es la guerra.

El enemigo suplicando por su vida. Eso es la guerra.

El caos en el que se sumerge toda la maquinaria inmensa a la que llamamos ejercito. Eso es la guerra.

Dormir una hora por día y alucinar que todo lo que ves en un determinado instante no es más que una pesadilla. Eso es la guerra.

Oler los eucaliptos quemados. El olor de la pólvora. Y el diáfano aire nocturno. Todo en el mismo instante. Eso es la guerra.

La guerra es una putada y no sirve para nada. Eso es para mi ser un francotirador de reconocimiento en el ejercito de Israel. Después de cientos de operaciones. Puedo decir con certeza de que voy a seguir haciendo lo que suelo hacer. Pero lo voy a hacer pensando que podría haberse hecho de otra manera.

Espero no tocar el tema del ejercito un buen rato.