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Uno de esos imaginativos habitantes

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Hace unos días he cumplido 34 años. Viendo todo lo que me han dado los 33, estoy bastante satisfecho.

Me ha tocado irme a una guerra.

Me ha tocado conocer el norte de Italia.

Me ha tocado ir a los EEUU a ver mi familia (a la cual no veía hace mucho).

Me ha tocado hacer las paces con unos.

Me ha tocado entender mejor y querer más a otros.

Puedo decir y sin mucho miedo a equivocarme que he crecido mucho este año que estoy dejando atrás. He visto algunas cosas muy feas y por otro lado algunas cosas muy hermosas. Y eso, en gran parte, me ha brindado la posibilidad de tomar una muy buena perspectiva de lo que es más importante para mí.

Hay momentos en los que me he sentido atascado en una rutina bastante parsimoniosa, pero viendo la lista completa de las cosas más increíbles que me tocó hacer este año (que no son, en absoluto, Todas las cosas que he hecho) puedo dar fé  que de parsimoniosa mi vida no tiene nada.

Viendo las cosas con una perspectiva prudente puedo decir que estoy felíz con el ser humano que soy. Con el primate algo inteligente que puede teclear unos carácteres en un teclado y expresar con un poco de claridad sus pequeñas e insignificantes ideas. Con el humanoide perteneciente a un grupo de casi siete billones  tan iguales a él y al mismo tiempo tan diferentes… Uno de esos imaginativos habitantes de aquel planeta azul  olvidado en el borde de unas las cientos de miles de millones de galaxias.

No me queda nada más que agradecer a todas las conjunciones físicas y químicas que se dieron para que yo esté aquí escribiendo estas palabras con treinta y cuatro años encima y las mismas que se dieron para que tú estés al otro lado de la pantalla, con la edad y ánimo que tengas en este preciso momento.

Gracias por estar ahí. Y por acompañarme un año más en esta simpática travesía a la que tú y yo conocemos como vida.

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Tres cosas que aprendí mientras mi avión se estrellaba

Ric Elias es un hombre que pasó por lo que muchos de nosotros necesitamos pasar para entender que la vida es simple y que las cosas importantes son pocas. A veces hay que estar cerca al fin para ver las cosas desde una perspectiva más sana ¿y porque no? Mucho mejor.

Ric se encontraba en el vuelo 1549 que hizo el recordado aterrizaje forzoso en el río Hudson en el 2009. Lo que vio. Oyó y sintió en ese día y la perspectiva que ganó es lo que quiere compartir con nosotros por medio de una entrañable conferencia.

Como ya expuse en un post anterior. A veces tenemos que vivir experiencias tajantes que metan una buena cachetada a nuestras creencias para poder cambiar. A mi me pasó y supongo que a Ric Elias también. Aunque no es “realmente necesario” que esto suceda. Puedes ganar perspectiva con solo quererlo y pensar en ello. Con el solo hecho de ser consciente.

 

Aquí les dejo la conferencia que Ric dio en TED.

Como buena conferencia minimalista solo tiene tres puntos importantes.

 

Perspectiva

“Una cosa que hago cuando me siento agobiado, cuando todo corre prisa y pierdo la perspectiva, es formularme otra pregunta sencilla: De aquí a diez años, ¿Qué importancia tendrá todo esto?…”

Spencer Johnson

Miremos a nuestro  alrededor. Estas sano. tienes un sitio donde dormir, tienes que comer, te tienes a ti mismo con todas tus cualidades buenas y malas, con todas tus virtudes y todos tus defectos. A veces te sientes mal y sientes que todo es una reverenda mierda. Sientes  que la vida te trata un poco mal porque no recibiste el ascenso que quisiste en el trabajo o a tu iphone se le rayo la pantalla o quizás no puedes comprar un Maserati o tal vez  la chica de tus sueños esta saliendo con otro  y te mentas la madre a ti mismo y se la mentas a tu suerte. Tu vida es una porquería. Relinchas y te deprimes. No te imaginas como hay tanta gente que logra todo lo que quiere y tú, en cambio, eres un pobre diablo que no tiene nada (…solo salud, donde dormir y comida).

Solo me queda decirte una sola cosa querido lector: “Deja de lloriquear…” y aprende una nueva y poderosa palabra “Perspectiva”.

De niño no me llevaba muy bien con la comida y hacia muchos líos para comerme un plato de pallares o de frejoles. Hacía líos hasta que aparecía mi padre en el comedor y me decía: “¿Sabes cuanta gente se muere de hambre al día? ¿Quién demonios te has creído para hacer que tu madre bote la comida…?” Como te imaginaras, después de dos minutos mi plato estaba limpió y yo estaba con la barriga llena de menestras. Supongo que lo que quiso enseñarme aquel hombre grande y fuerte fue el aprecio a la perspectiva de mi “riqueza”. Millones de personas en el mundo no podían comer una comida como la mía y hasta morían por eso. Yo, en cambio, podía comer y mucho. Tenía acceso a una realidad a la que muchos millones no tenían y por ende debía ser agradecido por eso, comerme mi comida y evitar a toda costa que mi mamá botase la comida a la basura como señal de agradecimiento.

Entonces desde mi temprana infancia he comenzado con el desarrollo exponencial “de mi punto de vista perspectivo” El ejemplo básico fueron las menestras que para mi eran un “gran problema”, pero comparándolo con el “problema de la muerte por inanición”, mi “gran problema” perdía peso, perdía valor hasta hacerse una miserable nada y por ende esas menestras terminaban en mi estomago sin chistar demasiado.

A la mayoría de gente les gusta los símbolos del poder. Que no es el poder en si mismo. Les gusta ponerse un buen reloj, una buena camisa, unos buenos lentes de sol. A mi me gustaba mucho. Me esforzaba trabajando muchas horas para comprame algo de “marca”. Durante mucho tiempo no me imagine que en el aspecto material de la vida hubiesen cosas más importantes que comprarte “marcas” que le mostrarían al resto cuan pudiente eras. Otro ejemplo de perspectiva: Saltando en el tiempo y en el espacio, imagínenme dentro de una casa en el Líbano. Estamos combatiendo día y noche y hace treinta horas no tenemos agua. Agua, algo tan simple como eso. En determinada instancia mientras que cabeceaba en medio de los bombardeos soñaba con el agua. La escuchaba, la sentía, la imaginaba rozándome los labios secos. Cuando llegó un tanque trayendo un deposito de agua sucia y con un poco de oxido, lo primero que sentí fue una sensación de basta felicidad. Llené mi cantimplora,  bebí y disfruté cada sorbo. Disfruté cada sorbo de aquella agua con óxido como nunca he disfrutado un sorbo de ningún licor finísimo ni de ninguna bebida espirituosa ni de la compra de nada que traiga una “marca” incluida ni prácticamente nada.  Cuando dejé de tener sed pensé en la perspectiva. En cuan feliz podía ser estando dentro de un país enemigo, en medio de bombardeos pero con mi cantimplora llena.

Estar cerca de morir te brinda una perspectiva de lo que realmente es importante en tu vida y de lo que es superfluo e inútil. Aunque no necesitas pasar por experiencias extremas para llegar a conclusiones que te enriquezcan como persona y por ende enriquezcan a tu entorno. Puedes llegar a las mismas por medio de la razón y de la comparación. Mira a tu alrededor y compárate.

Eres una persona dentro de un planeta con 7 mil millones de personas. Si estás leyendo esto, significa que estás dentro del tercio de población mundial que tiene acceso a Internet y por ende  acceso a la sabiduría de toda la humanidad. Hay un dicho que dice “eres lo que comes” yo te digo: “eres lo que sabes…” Y empezando por este pequeño ejemplo “en perspectiva” tienes un millón de puertas abiertas más que las cuatro mil millones seiscientos sesenta mil personas que no pueden ver ni aprender todo lo que tu ves y aprendes frente a tu monitor todos los días de tu vida.

Que son tus problemas al lado  de los de esos cuatro mil millones que aun están luchando por sobrevivir en el campo. Cultivando a mano, intentado subsistir con menos de dos dólares por día. ¿Te das cuenta de que aunque algunas veces piensas que estás de malas y todo es una porquería eres pese a todo un “privilegiado”?.

No voy a entrar en detalles estadísticos, pero sé que si puedes leer esto, estás alfabetizado y tienes acceso a Internet.  Eso, como te lo dije antes, te convierte en un privilegiado. Una persona con la capacidad y las herramientas para aprender. Aprender cosas como que el planeta en el que vives es uno de los cien mil millones de planetas que hay en nuestra galaxia y nuestra querida Vía Láctea es una de las cien mil millones de galaxias que se computan hasta hoy. Supongo que después de tanto número te has dado cuenta cuan insignificante eres y por ende cuan faltos de peso son nuestros problemas del día a día. ¿No te parece realmente idiota joderte el día porque se te ve fue el bus? o ¿porque la niña de tus ojos se fue con tu mejor amigo? Joder!!! claro que son problemas, pero son nada al fin y al cabo y esa capacidad de entender a ciencia cierta tu riqueza o tu pequeñez. Eso es Perspectiva.

Así que además de mirar a la vida de la manera usual que lo haces usa “tu punto de vista perspectivo” Te sorprenderás de cuan insignificantes son las piedras que se cruzan en tu camino.